jueves

0028 En fin..

Hay cuestiones que no comprendo. Incluso yo tengo alguna que otra maña…

No comprendo a los que conservan las botellas de shampoo y acondicionar vacías. Debo confesar que soy una de ellas, y en más de una oportunidad ninguna tenía nada y yo ya estaba ahí, ¡Bañándome!

Los que les ponen maní a la cerveza. Sin dudas debe tener una explicación científica o simplemente será una cuestión cultural que viene de antaño y la explicación se perdió en el tiempo. Pero es un asco eso.

A los que te preguntan:
-¿De qué signo sos?
-Escorpio
-¡Qué carácter debes tener!

Y sí, y es cuando pienso: ¿tendrán razón o como me lo dijeron tantas veces que me lo creí?

Los fósforos usados, se tiran. Reitero: S E T I R A N.
Y los encendedores de $1.50 que se gastan. T A M B I E N.

No vale hacerse el/la dormido/a cuando sube alguien que necesita el asiento. Eso es lo menos. Al próximo que lo vea hacer eso, saco el labial y le pinto la cara.

Que algunas personas cuando dialogan con vos digan “Mamita”. ¡No soy tu madre! Si lo fuera lo sabría.

Qué alguno de mis vecinos “tomen prestado” el diario del domingo y no me lo “devuelvan”. Hay que levantarse a las 7 de la mañana a leer, pero lo más grave es levantarse a las 07:05 hs. para llevarse el diario.

Que las personas que vienen a mi casa tengan la costumbre de romper los vasos. Crease o no, tengo solo DOS vasos y uno de cada pueblo. No se cuanto dinero llevo invirtiendo en vasos, sería una opción viable esos de plástico que dicen “feliz cumpleaños.

Los conductores de Crónica TV dan miedo. Veo una hora de programación y no salgo nunca más a la calle.

Francis Mallmann, en su programa en el Gourmet, cocinó un Risotto. Hasta aquí nada de otro mundo; pero mientras comenzaba con los preparativos, puso arroz y manteca. El diálogo fue este:
-Colocamos el arroz y una nuez de manteca. Queremos que se hagan amigos, el arroz se resiste pero terminará cediendo ante el encanto de la manteca.

Este es un buen motivo que explica el por qué no cocino. Lo haces y terminas tratando que sean amigos los víveres. Demás esta decir que cuando termina de cocinar escribe en una especie de diario íntimo sobre lo lúdico de su preparación anterior. En fin, sin más comentarios.

Y para no pecar de quejosa, que lo soy, entre otras cosas, próximo post lo hago con las cosas que no necesitan explicación o me gustan…


...

0027 La Payasa Sitter y el Coco

Y la desaparecida y abandonadora apareció, volvió y después de unos días, memorables momentos especiales, de vacaciones, regreso. Antes que pudiera darme cuenta, una inmensa carga de información inundaron mis sentidos. Demasiada información, toda junta, desordenada, de diferentes personas y demás, pero lo más llamativo fue que sin dame cuenta esta payasa se disfrazo de “Payasa Sitter”. Acepté unos de los desafíos más prometedores (¿O no me quedó opción aluguna?). “Dos medios metros” se instalaron en la casa y sus progenitores fueron a salvar su matrimonio vaya a saber a que destino o, será que me dijeron que iban a buscar plancton para los peces de los chicos a una isla paradisíaca.

Cuatro días, nada más ni nada menos. El primero me pregunte: ¿Qué comen? y menos mal que la respuesta al unísono fue milanesas con papas fritas y con el transcurso de las horas me dí cuenta que con solo preguntar las respuestas llegaban sin más remedio. ¿Ellos me cuidaban o yo los cuidaba a ellos?

La primera noche no pude dormir, me fui a verlos a cada rato, supongo que mi inexperiencia hacía que pensara ideas demenciales, tales como que se ahogaban, sin tenían pesadillas, etc. y ellos dormían a lo largo y a lo ancho de mi cama junto a Benito, el terrorista felino.

La segunda noche, me distraigo y minutos después estaban paraditos a mi lado, tratando de explicarme que había un Cuco. Confieso que mordí la risa. Supuse que ver Monster Inc. los había traumatizado y pensaban que Sullivan o Randall saldrían del placard. Después de una larga inspección en toda la habitación, provistos de linternas y luces volvieron a dormirse.

El tercer día sucedió lo mismo, inevitable fue ir a hacer una revisión ocular del lugar. Esta vez subieron la apuesta, me pidieron que me acueste en el medio de ellos para poder dormir, y como buena payasa sitter que soy lo hice sin emitir protesta. Al poco tiempo escucho esos ruidos de los que tanto hablaban y que les provocaban miedo. Agus, en su inocencia, me dice, son como serruchos, creo que el cuco no está en la placard está en la casa de los vecinos de arriba y quieren hacer un agujero para poder venir a buscarnos. No pude contener la risa y el dialogo continuo de esta manera:

Agus: ¡es verdad Ti! Es posible que tengan armas especiales y puedan agujerear el techo

Payasa: Mi vida, eso es poco posible porque el cuco……
(pensé unos minutos mi respuesta)

Y agregué.


¡No te preocupes!, el techo es imposible de perforar con nada, además la tía tiene una linterna anti- cucos.

Tranquilos volvieron a conciliar el sueño.

Sepan comprender que me fue más fácil darles una disparatada explicación que tener que contarles como vienen al mundo los niños.

La cuarta noche me prometí jugar al ring raje y en cuanto el mecanismo de reproducción se pusiera en marcha ir al 3º piso, crease o no. Aguarde para convertirme en la payasa mala onda; pero todo se desarrolló con calma. Se nota que “Randall” vino cansado de trabajar.



Le cuento a un amigo de la situación y me dice, “tuviste un momento Homero Simpson” y acá está el link.








...

martes

0026 El Real Canal de Manzanares (cuarta entrega)

Y encontró sombras abandonadas en cada rincón de su casa. Esa especie de fantasmas que acechaban a cada momento, retozando en los recuerdos de algunas cosas que mejor que no hayan sido, y que escarbaban en eso que suelen llamar “culpa”, los mortales que viven poniendo medida a las cosas que son libres. En su cuarto, también, había enterradas minas con objetivos de matar, pudieron ser simples olvidos, pero nada resultaba menos que complicado cuando se trataba de esos dos que “no fueron ni serán” e incluso cuando se trataba de ella misma.

La ecuación del amor y la despedida, incrementaba la lista de los asuntos desérticos que amontonaba. La sobredosis de anestesia que padecía su memoria hizo que olvidará esos pequeños actos que realzaban su ego, que le dibujaban alegría y sosiego. Los almacenó en el cajón de olvidos inhóspitos, lleno de telarañas. Su “quien deseo ser”, solo se asemejaba en versión despojos de quien realmente era o mejor dicho, de quien la habían convencido debía ser.

¡Ella era la asesina de su arte!

Fue cuando una mañana cualquiera el huracán se desató en sus entrañas, renegando de ese espectro en el que había permitido convertirse y comenzó a correr para volverse inalcanzable. La niña, la mujer, la profesional, la amante, la heredera y la artista, todas las mujeres que guardaba, corrieron tan fuerte como sus piernas se lo permitieron.

Y sintió que recomenzar es, en cierta forma, volver a conectarse con la pequeñita que fue, capaz de esbozar las frases más solemnes con precisión absoluta. Pensaba que la inocencia es el antídoto del aburrimiento, nos permite escapar del abrumante letargo, reírnos incluso de nuestros absurdos y la palabra “limites” deja de tener sentido.
Se desvistió frente al espejo, despojaba a su cuerpo de la frívola formalidad que comenzaba a rechazar por completo, para volver...

A jugar bajo la lluvia, otra vez.
....
Lucía subía las escaleras ruidosas de ese hotel de antaño. Apretaba con intensidad o con presentimiento “ese” papel que le habían dejado, y podía verse en su rostro un dejo de temor. Se juró que no podía permitirse que ese desconocido inescrupulosamente abandone su sombra en su habitación. Suponía que sería volver al principio, sería olvidar que fue lo que la trajo a ese lugar y hasta podría conspirar con eso que había comenzado a revivir.

Discutir con él no sería una opción y por ello escondió la intriga que le causaba ese trozo de papel. Durmió con la esperanza de despertar y que nada hubiera ocurrido.

La mañana siguiente estaba destinada a abandonar ese espacio que no podría sentir como suyo nunca y un largo paseo por el Real Canal de Manzanares sería su primer destino.

…..

Marcos despertó abruptamente, el penetrante sonido de la campana de su teléfono no le daba tiempo a reaccionar. Del otro lado la voz de un hombre que hubiera querido desconocer reclamaba por su presencia inmediata. Cortó rápidamente tratando de ahuyentar esas voces que merodeaban su cabeza.

Joaquín Sabina parecía gritar:

A Mitad de camino entre el infierno y el cielo,
Yo me bajo en Atocha, yo me quedo en Madrid
Aunque la noche delire como un pájaro en llamas
Aunque no vea la gloria la puerta de Alcalá.
Aunque la maja desnuda cobre 15 y la cama
Aunque la maja vestida no se deje besar.


¡Y el control no se dejaba encontrar! Y el español entonó…
He llorado en Venecia, he perdido en Manhattan
He crecido en la Habana, he sido un paria en París
México me atormenta, Buenos Aires me mata.

Hasta que logró silenciarlo a “ese” también.

Miró la pantalla de su celular con la esperanza de una llamada que le devolviera un poco de tranquilidad y solo encontró más silencio y mucho frío.

Alistado para salir, cargo consigo sus escritos, su portable y las esperanzas de no cruzarse con nadie que interrumpiera su imperiosa necesidad de encontrar un refugio.

….

Y ahí estaban los dos, por separado, yendo en dirección al mismo lugar. El Real Canal de Manzanares, sería el exacto sitio donde dos discutirían, donde cada uno exorcizaría sus fantasmas, le darían santa sepultura a sus muertos, donde dos comenzarían a jugar el juego del amor.

Ella dibujaría sus ojos desesperados, entendiendo como se siente alguien que quiere huir. Trataría de pintar sus miedos, su pasión, su risa. Él, escribiría de su humanidad, de la calida forma que tenía de explicarse, describir sus formas y la media sonrisa que lo seduciría desde ese día y en cada mañana.

Y el viento y sus escritos hicieron lo suyo y volaron hacia los pies de esa mujer…

Era el comienzo del juego de dos que se amarían para siempre…


...


sábado

0025 Como armar una valija

La valija de una mujer es una experiencia. Para comenzar a armarla son necesarios unos días de anticipación, es decir unos 15 días antes como mínimo. Eso si no es un viaje que surge de improviso en donde los detalles pasan a un segundo plano, una barre como en una góndola de supermercado con todo lo que hay en el placar, el botiquín, el sector de las cremas, de los zapatos, de las carteras, etc. sin tener la menor idea de lo que se pone. Llama alguien con la suficiente fuerza para poder cerrar el poco espacioso 53x75x30, que comprende un modelo de valija y encima se da cuenta que tiene muchas cosas por poner y no hay opción, sale bolso de mano.

Armar con anticipación el equipaje tiene la ventaja de poder poner con conciencia todo eso innecesario y no olvidarse nada, ergo ante la mirada atónita de tu “coequiper”, no podrás negar que pusiste, sin darte cuenta, esos zapatos de 15 cm de tacos que no usarás ni en broma. Es ahí donde la línea argumentativa se desarrolla e improvisas un: -Es que esos zapatos los traje por si salíamos-. Es posible que te refuten que todas “las veces que salimos” lo hiciste con dos pares distintos de sandalias con taco que no te eleva más de 0,40 cm del piso y es ahí donde el plan B de la ropa entra en juego.

Para unos 5 días de playa, se estima llevar ropa para 15. Este número de cambios se eleva proporcionalmente con el aumento de días de vacaciones y sin ser nosotras vedettes del teatro de revista es posible usar tres cambios diarios. En el transcurso de la estadía, es posible que te des cuenta que te olvidaste la crema para la Sien, ya que tenemos: la bronceadora Rayito de Sol, la factor 8, 12 y post solar, la de las ojeras, las de las piernas, las de las rodilla a talones, la de los brazos, la de la cara, la del hombro y así sucesivamente el Instituto Pons nos va dotando de miles de emulsiones, que en su gran mayoría son engaña pichanga, pero que a nosotras nos hacen bien sicológicamente.

El mayor inconveniente lo encontramos si tomamos un avión para ir al destino deseado, ahí nos hacen notar todo lo innecesario y el Sr. Inescrupuloso que hace el despacho te pesa la valija, el muy “pan triste” ¡TE PESA LA VALIJA! Y muy suelto de cuerpo te dice señalando la caja:

- Pasa por allá te cobrarán el exceso de equipaje.
(resultado del ultimo viaje: $125)

Entonces llegas, desarmas un poco para que no se arrugue todo y las cremas exploten. Te pones tu traje de baño, te pones un vestidito suelto, una sandalias que parecen de las mujeres romanas y pasas los cinco días casi con el mismo atuendo, para darte cuenta que tenes que armar todo para el regreso y te llevaste la materia “encastre” en el Jardín de infantes y no entra nada.

Próxima salida, dos valijas…

jueves

0024 ¿Qué es lo que nos moviliza a escribir?

Es que estar frente a una página de Word resulta intimidante tanto como el papel y, variables interminables de posibilidades se cuelan en la baraja de naipes de la hazana de las letras.

Es sin duda un arte del que todos preciamos y apreciamos, en mayor o menor medida, incluso los que gozan de ser lectores reviven emociones en los textos de otros, que tienen la amateur o real facilidad con la pluma o con las teclas.

Hay quienes escriben desde el amor, ese que nace en las relaciones entre personas. Enaltecemos amores, amigos, conocidos, hacemos causas perdidas y otras innumerables razones. Las escenas entre párrafos se decoran de alegría, de apoyo, de humanidad, de ternura y de ese sentimiento de pertenencia que experimentamos cuando alguien “personifica” entre oraciones situaciones en donde nos hemos sentido parte alguna vez o en ese momento.

Hay quienes son motivados por sentimientos de pedigre oscura, bambalinas de tristeza y nostalgia. Eso no hacen menos preciados esos textos, todo lo contrario. Desde tiempos remotos el desdén es la Gioconda de muchas líneas maravillosas y son parte, también, de un todo grandioso.

Es que las letras nos permiten disfrazarnos de las múltiples personalidades del conocimiento o de la falta de el, que tenemos. Ciertos espacios, como Blogger, nos permiten en ser parte de ese vaivén de intercambio conceptual. Nos ponemos la peluca de politólogos, historiadores, profesionales, enamorados, admiradores, abandonados, sentimentales, curiosos, escritores, payasos y muchos más personajes. En algunas líneas describimos pequeños o inmensos episodios diarios, de vidas pasadas o futuras, que nacen desde las entrañas con las guirnaldas de la inspiración (suena drástico, pero en mi opinión no se puede escribir desde otra forma). Bendito Blogger, entre otros.

Cuando leemos a una persona, podemos ver sus mensajes subliminales, podemos delinear sus gustos, sus placeres, sus inquietudes, su oscuridad, su pasión, de alguna manera, conocemos al otro por su “YO ESCRIBO”, que dice más que una simple fotografía. Que arma su combo completo y donde las barreras de la distancia, los no permitidos desaparecen. Ese alguien se convierte en el deleite verborrágico y mental. Nos hace reír hasta que duela la cara, nos despierta sentimientos añejos, nuevos, nos hace lagrimear, no nos gusta y logra que esbocemos un abanico de emociones sobre el texto que para el “ÈL ESCRIBIENTE” (ja) fue un acto espontáneo de pasión.

Es que las palabras son como armas, como flechas que lo atraviesan todo. Uno podría ir a un lugar o leer un sitio lleno de esperanzas y hasta regresar con lágrimas cuando algunas palabras son mal conjugadas.

Y me resulta complicado responder, para mi misma, el: ¿Por qué escribo? Y sólo puedo hacerlo formulando otra pregunta ¿Para quién uno escribe? Y es ahí donde se mezcla todo y creo que en definitiva, y ante mí mirada sujetiva pienso que:

Escribo de lo que no entiendo para explicarme.



...


Yo tenía otro blog

Yo tenía otro blog
Cualquier similitud con la realidad es adrede

Los visitantes